Alta tensión renovable para la Bolsa | Economía

Resulta complicado encontrar sectores con potencial de crecimiento en España. Mientras actividades tan importantes como la bancaria o las telecomunicaciones adelgazan en sus cifras de empleo y sucursales, las energías renovables son una clara excepción, con empresas que multiplican tamaño año tras año.
Además de gigantes como Iberdrola, Endesa, Acciona, Naturgy, Repsol o Cepsa, en el mercado energético español empiezan a proliferar empresas pequeñas que van alcanzando poco a poco un tamaño más aceptable que les abre el camino a la Bolsa. Según un reciente informe de Goldman Sachs, entre el 70% y el 80% de los nuevos productores de energías renovables son de mediano o pequeño tamaño.
Tras una dura travesía del desierto, la situación del sector comenzó a mejorar al final de la legislatura de Mariano Rajoy, cuando se celebraron tres subastas (una de eólica y dos de solar) después de varios años de sequía. Y en abril del pasado año desapareció el impuesto al sol, que allanaba el camino al autoconsumo al tiempo que llegaban promesas de nuevas subastas.
Este mejor clima para las renovables y, especialmente, para la energía solar fotovoltaica (cuyos costes se han abaratado un 75%) se traduce en cifras jugosas. En 2018 se instalaron en España sistemas fotovoltaicos con una capacidad de 261,7 megavatios (MW), según datos preliminares de la Unión Española Fotovoltaica (Unef), lo que supone un aumento del 94% respecto a 2017.
El analista de Renta 4 Ángel Pérez-Llamazares apunta que de aquí a 2030 habrá que instalar 56 gigavatios (GW) para cumplir con los objetivos del 30% de energía libre de emisiones. “Con poco que consigan estas empresas pequeñas que cotizan en Bolsa como Solaria, Audax o Solarpack, resultará interesante. Estas empresas ya están generando mucho interés entre las grandes y buena parte de su alza bursátil es atribuible a la posibilidad de que petroleras como Repsol o Cepsa quieran entrar en este mercado adquiriéndolas, después de haber hecho operaciones de compra de energía con ellas”. Y añade: “También las grandes energéticas están pensando en colocar en Bolsa sus filiales de renovables”.

Salidas al parqué

El apetito del dinero por este sector de crecimiento y no exento de especulación está llevando a continuos estrenos en los mercados bursátiles. Cox Energy, dedicada al negocio solar fotovoltaico, podría ser la siguiente. Aunque fuentes de la empresa con presencia en España, Portugal, Chile, Colombia, México y Panamá apuntan a que la salida a Bolsa siempre está encima de la mesa, pero no hay ninguna decisión tomada. La firma de ingeniería TSK también ha manifestado la intención de sacar al mercado su división de renovables. Y, entre las grandes, Cobra (de ACS) trabaja en el lanzamiento a Bolsa de su filial Zero- E.

El potencial es indudable. La nueva presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha expresado la intención de ajustar los objetivos de emisión de CO2 para 2030 (-55% frente a -40%) y para lograr emisiones netas cero para 2050, indica Goldman en su informe, donde prevé que “una vez que el sistema de energía se descarboniza, la electrificación gradual de edificios (calefacción) y movilidad (vehículos eléctricos) podría aumentar el consumo de electricidad en un 35%-85%, según nuestros pronósticos. Para impulsar tal demanda incremental, la eólica y la solar tendrían que crecer aún más”.
En generación fotovoltaica España lleva un retraso considerable respecto a sus socios europeos. Eso hace creer a los analistas que será el país que lidere el crecimiento. En generación de energía solar destacan Alemania, con un 38% del total de la UE; seguida por Italia, con el 17%; Reino Unido, con el 11%, y Francia, con el 7% del total. Entre los últimos se encuentra, paradójicamente, nuestro soleado territorio, con el 5%.
Además de los gigantes energéticos, hay muchos operadores de renovables en España, algunos ya en el mercado continuo como Solaria, Audax Renovables y Solarpack; y otros como Grenergy y Greenalia en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB). Son firmas poco seguidas por los analistas por su pequeño tamaño y también “con pocas acciones en el mercado, por lo que un pequeño paquete de títulos puede bajar o elevar mucho la cotización”, dice Pérez-Llamazares.
Sin embargo, el ascenso bursátil de estas firmas ha sido exponencial. En 2016 Solaria valía poco más de 80 millones de euros y hoy supera los 660 millones. Lo mismo se podría decir de Audax Renovables, que, tras hacerse con Fersa Energías Renovables, pasó de 70 millones a los 630 millones a los que la valora la Bolsa hoy. En un sector de tan fuerte crecimiento, ha pasado por momentos complicados, como Solaria, que dejó la fabricación de paneles solares para centrarse en la producción energética, o Audax, que combina producción y distribución.
Solarpack se estrenó en el parqué el pasado año y alcanza los 370 millones de capitalización, muy por encima de Grenergy, que vale 174 millones, después de que sus acciones subiesen el 25% en lo que va de 2019. Curiosamente todas estas compañías cuentan con parques solares o eólicos instalados en otros países, lo que se explica, según los analistas, en la necesidad de diversificar sobre todo por las distintas legislaciones. Existen aún países donde esta energía está subvencionada y buscan aprovechar estas oportunidades.
Todas las renovables han tenido un comportamiento positivo en Bolsa, destacando la veterana Solaria, con un 33% de subida. Una mejoría que ha ido en consonancia con sus beneficios: 21,3 millones de euros en 2018 frente a los 15 del año anterior. Audax ganó 19,9 millones y 7,6 millones en 2017. Solarpack mantuvo la ganancia en torno a los cinco millones de euros.
El banco suizo UBS publicó recientemente un informe sobre Solaria en el que recomendaba su compra, pero advertía de que la empresa no cumpliría sus objetivos de producción. “Solaria pretende ser una empresa líder en generación solar en España, con un objetivo de 3,3 GW de capacidad de generación solar para 2023. Nuestras previsiones son más conservadoras y esperamos 2 GW, pero creemos que se pueden lograr crecimientos de beneficios de dos dígitos”.
También hay riesgos. Uno de los más importantes es la paulatina eliminación de las primas a la producción. Otros riesgos son su capacidad de firmar acuerdos con empresas a medio y largo plazo para ser sus suministradores de electricidad a precios estables y garantizarse esos ingresos. Así como los riesgos regulatorios o los de suministro de paneles ahora que China, el principal proveedor, está en plena guerra comercial con Estados Unidos.


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